El último trago

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Imagen: Blu (www.blublu.org)

Al pedazo más grande del soldado Quiroga, le quedaba un trago de vida.  Los jirones de cuerpo temblaban unidos por los escalofríos. El dolor le tenía consciente, el miedo remplazaba a la sangre y la fiebre le nublaba la vista.
Olía a pólvora y carne quemada.
Los recuerdos aparecieron. Su madre tejiendo en la mecedora, las lágrimas en los baños, enrolarse en el ejército.
Sara montando la bicicleta, el día que huyó del pueblo, el primer compañero muerto.
Dorotea paseando, la vida sin un céntimo, los combates.

Un tableteo de ametralladoras, asustó a la mayor parte del soldado ahogándolo al respirar. Le faltaron las piernas, le fallaron los brazos. Se le escurrieron las tripas. Quemaba más el calor que la fiebre.
El mediodía entro en sus ojos haciendo girar a la memoria. Enrolarse en el ejercito, Dorotea paseando, las lagrimas en los baños.
El primer compañero muerto, la vida sin un céntimo, su madre tejiendo en la mecedora.
Los combates, el día que huyó del pueblo, Sara montando la bicicleta.

Vomitó la vida que lo atragantaba. El dolor desapareció. Los recuerdos explotaron.

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Iniciativa #Bogotáesusted

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The empty meeting

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Monday, 20 of May

Madrid

Spain, still under the dominion of the king

In a living room north of the city three men wait patiently for their partners, between puffs of cigarettes and immersed in an exhausting silence. Heavy and sour smoke is emanating from the ends of the red-hot cigarettes and permeates all surfaces. It blurs visibility and invades the room at the users pleasure.That shared smoke, that invasive smoke is the reason why the meeting has been called.

For two months the association has been in operation providing a safe way to exercise their rights to marijuana users.In Spain, personal consumption of marijuana is not penalized, nor is the cultivation of plants for this purpose. This situation had led to the formation of different cannabis associations in which users of this plant gather to procure a dose, smoke in peace, and stay away from the illegal world full of danger.

As any association governed by the law and statutes, it must convene partners to discuss the details of its daily operation and there is no exception.Around ninety people should appear that night in the small room, which can only accommodate about ten.Ninety members who mostly do not know each other, ninety partners that only have in common their affinity for smoking, and the search for a clear, secure, and legal way to purchase marijuana.

However, fear of the law still irks the partners.The association stands on an unstable legal limbo, since the rights of cannabis users are clear, but not in the way to acquire it.The association assumes the risk of acquiring the drug on the black market claiming that it is going to be used for personal use of the members. The relationship with illegality scares more than one, that’s why the association develops cautiously, and no more than one member only can come to pick up his dose.For this reason, it was expected that nobody would show up to the first meeting, as the three men in the room knew.

– We agree on all three points, but how does the quorum works? Please, see the statutes… – breaks the silence one of the men.

– We need the approval of a third of the members to do so. Should we call another meeting?

– We should. By the time lets fire another joint.

When rules are broken by reading

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SwartzAaron Swartz, creator of the RSS format and Reddit social news site, break the rules of the logical world. He went to different sections of the library at the same time. He prove that in the internet the gift of the ubiquity is not reserved to the gods, but the traditional world could not understand it. This heretic behavior was persecuted by the guardians of the traditional regime. Aaron aides point to government pressure as the trigger for suicide decision. He hanged himself in the bathroom of his Brooklyn apartment at the age of 26 years.

Charged of several computer crimes – including wire fraud and computer fraud – Swartz faced 35 years in prison and $1 million in fines. Swartz, who also co-founded Demand Progress, a group that promotes online campaigns on social justice issues, was prosecuted for a crime that have no victim. The library, the only one that could be affected by the power of being in two places at the same time, decline to pursue the case. However, Carmen M. Ortiz, a Unite States attorney, said that “stealing is stealing, whether you use a computer command or a crowbar, and whether you take documents, data or dollars” press to continue the case. Swartz, stole knowledge from a library, but for that are libraries.

Today the conventional boundaries of time and space are being challenged; traditional methods try to protect them. Trials, police raids, repressive laws and severe punishment are imposed to those who lives in a world in which some fixed rules do not apply. Internet is providing to new communities the way to exchange information, ideas and actions. The Anonymus movement and the hacktivism are one of different movements that are web native. The access and exchange of information is connecting people in different topics, now is possible to share any interest.

Some people are building communities that want to change the rules governing the world. More and more people want to read several books at a time, to access remote libraries without moving, to be in to places at the same time, and they have the technological tools to do it. More and more people want to change the laws; the related to the time and space, and the ones of the criminal system too.

Carta abierta a un hombre de negocios.

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Señor

Entrepreneur Business Man

Cualquier ciudad del mundo.

Apreciado señor.

Escribo esta carta para presentarle sus ideas de otra manera. Debo reconocer que coincido con los principios que profesan los buenos hombres de negocios. Satisfacer las necesidades de las personas y generar valor es el fundamento de la actividad mercantil. Pensar por fuera del cuadro. Romper el molde, son acciones necesarias para hacerlo. Sin embargo, recurrentemente cae en un cuadro.

Generar números en una pantalla es la única forma de valor que se aprecia, que se pretende con los negocios. Al final de cuentas, todo se resume al dinero. He ahí el error.

No me encuentro en contra del dinero, reconozco su valor. Disfruto de sus beneficios. Pero debo decir que en un mundo en el que se bombardean universidades, se reclutan, violan y abusan niños dentro de la guerra; mueren millones de personas de hambre y se intoxica al planeta; otros valores como la paz, la libertad y la equidad son más necesarios que nunca. Los hombres de negocios que deseen cumplir con el objetivo de satisfacer necesidades, deben generarlos. Para hacerlo, deben entender que hay que patear la lonchera, que hay que pensar diferente.

Cuidar la naturaleza, acabar la guerra, eliminar las prohibiciones sobre las libertades fundamentales; no se pueden observar con la óptica de generar dinero exclusivamente, otros tipos de valor deben tenerse en cuenta. No hay que ser un experto economista para echar un vistazo a los últimos 20 años y darse cuenta que la confianza excesiva en el dinero y la atribución de este como único valor ha generado profundos perjuicios. Explotamos los recursos naturales sin control, la búsqueda de dinero justificó la intervención de ejércitos, la economía y la política están sustentadas en la guerra. No me puede negar que al escuchar de alguna iniciativa de paz, alguien argumenta que no dará fruto porque “no es negocio”. Satisfacer las injusticias de la guerra es lo que genera dinero hoy en día.

El internet le ha provisto a millones de consumidores el vehículo para presentar sus quejas sobre la forma en la que se llevan los negocios. Cada día es más el contenido que inunda el internet contra los regímenes dictatoriales, la guerra contra las drogas, la censura, la pobreza, la destrucción del mundo. La generación del internet se pronuncia todos los días en su propio lenguaje, son millones de consumidores que claman por un nuevo producto, un mundo mejor. ¿Quiere unirse a este negocio?

Acabar el negocio de la guerra, la prohibición y la intolerancia generará un mundo más rico, en diferentes valores incluyendo el dinero. En un mundo nuevo las oportunidades de negocio son infinitas.

Lo quiero invitar a tomar el riesgo más grande de todos, darle a millones de consumidores lo que desean. Un mundo mejor, una nueva escala de valor. Para satisfacer sus necesidades se debe cambiar al mundo, para ello se debe cambiar también el modelo de negocio. ¿Por qué no le apuesta a un nuevo concepto de valor? En vez de concentrarse en generar dinero nos deberíamos enfocar en cambiar al mundo, lo aquejan varios males que pueden destruirlo por completo, ahora más que nunca hay que crear valor. Arriésguese conmigo y con muchos otros en esta nueva empresa, ayude a cambiar al mundo.

Saludos,

Camilo Carlos.

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The Flower

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Nunca he visto a una planta disparar un arma. Sin embargo, si he visto a unos disparando para comerciarla y a otros respondiendo para impedirlo.
Las víctimas son quienes se encuentran en medio. En vez de recibir el beneficio de los productos de la naturaleza, obtienen los horrores de la guerra.

La guerra contra las drogas: Pérdidas globales

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La concepción de las drogas ilegales está cambiando al rededor del mundo. Las políticas de despenalización de la marihuana adoptadas por Holanda hace unos años, han sido replicadas poco a poco por otros países. En 2001, Portugal eliminó las sanciones criminales sobre los consumidores de cualquier tipo de droga y tan sólo hace unos días por medio del voto popular los estados de Washington y Colorado han despenalizado el consumo de marihuana. Además, en la última cumbre de las Américas el presidente de Guatemala, Otto Pérez y el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos han incluido la necesidad de repensar la manera en la que se está llevando la guerra contra las drogas en la agenda regional, rompiendo el tabú que rodeaba este tema en la esfera política americana y global.

Iniciativas cómo la propuesta por la Drug Policy Allience, de la cual hacen parte los expresidentes César Gaviria de Colombia, Enrique Cardoso de Brasil, Ernesto Zedillo de México y Ruth Dryfuss de Suiza, al igual que importantes industriales como Richard Branson y artistas como Yoko Ono y Sting también son evidencia de este cambio. Estas personalidades han reconocido el fracaso de la guerra contra las drogas y los exmandatarios particularmente han aceptado los errores de las políticas que algunos de ellos adoptaron y apoyaron en sus años de gobierno. (Vale la pena recordar que Gaviria enfrentó en los años noventa al Cartel de Medellín y que Cardoso fortaleció la guerra contra las drogas en Brasil.) A estas voces se suma la de Bill Clinton quien en su administración inició el Plan Colombia como estrategia para eliminar la producción y tráfico de cocaína hacia los Estados Unidos, al manifestar que la forma en la que se enfrenta el problema de las drogas debe repensarse.

A pesar de los beneficios que han demostrado las políticas en Portugal y Holanda, a las cuales se les unirá Uruguay en el año de 2013; las manifestaciones populares; las investigaciones que demuestran que la acción bélica para contrarrestar el cultivo, producción, distribución y consumo de estupefacientes ha causado más daño que el “peligro” que pretende solucionar; esta guerra, cómo el dinosaurio de Monterroso, sigue allí.

La guerra global contra las drogas: Una iniciativa internacional

Desde su nacimiento en 1912 la guerra contra las drogas tiene un carácter trasnacional y global. El primer tratado internacional que limitaba y restringía el comercio de opio fue adoptado entre Gran Bretaña, Alemania, Estados Unidos, Francia y China como reacción inmediata a la pérdida del control de las superpotencias sobre sus colonias orientales. Diez años después la Liga de las Naciones adoptó este convenio trasformando la voluntad de unos cuantos países contratantes en la que habría de regir al mundo a futuro.

Naciones Unidas en 1961 continuó la prohibición sobre el comercio de drogas propuesta por la Liga de las Naciones al adoptar la Convención Única sobre Estupefacientes. A esta convención la siguieron la Convención de Sustancias Sicotrópicas de 1971 y la Convención contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas de 1988. De esta manera los Estados, “consientes de prevenir y combatir” el mal que causan las drogas se comprometieron a aunar esfuerzos para eliminarlas. Convencidos de que el comercio de estos bienes ilegales tiene el potencial de socavar las economías lícitas, amenazar la estabilidad, la seguridad y la soberanía de los Estados, instaron a tomar las medidas necesarias para su eliminación. Las adoptadas han sido principalmente bélicas y trasnacionales.

En 1999 el gobierno de los Estados Unidos acordó con el gobierno colombiano una estrategia de acción para enfrentar el tráfico de narcóticos conocido como el Plan Colombia. Este Plan consistía en el apoyo internacional – principalmente proveniente de EEUU y la Unión Europea – al gobierno colombiano para combatir las guerrillas y a los narcotraficantes. Al rededor del 80% de los recursos se destinaron a las fuerzas militares y de policía. El balance presentado por el gobierno colombiano muestra como el pie de fuerza de soldados profesionales aumentó en un 126% entre

Image1999 y 2006 y el gastó en defensa y seguridad pasó de representar un 3.5% a un 4.3% del PIB entre 1998 y 2005. A pesar de los miles de millones de dólares invertidos en esta iniciativa los cultivos de coca en Colombia crecieron. En los años 90 los cultivos de esta planta se encontraban en 8 departamentos, hoy es posible hallarlos en 24.

México por su parte en 2008 tomó un camino similar al acordarse la Iniciativa Mérida. Esta iniciativa permitió al presidente Calderón gastar más de mil millones de dólares en la lucha contra los carteles de la droga. Más de 15.000 efectivos de la policía y el ejercito se encuentran combatiendo a los grupos narcotraficantes, sin dar los frutos esperados; desatando la violencia, repitiéndose la experiencia colombiana. Las 61 víctimas en el Casino Royal en Monterrey el 26 de agosto de 2011 a causa de un ajuste de cuentas son evidencia de la escalada de violencia y terror sin precedentes que infunden los cárteles de la droga.

 Afganistán también se encuentra en medio de esta acción armada. La presencia de las tropas de la colación en este territorio, para muchos, se debe únicamente a los atentados terroristas a las torres gemelas en Nueva York el 11 de septiembre de 2001; desconociendo que tras la invasión también se encuentra la erradicación de los cultivos de amapola presentes en este país y principal fuente de financiamiento de los grupos talibanes.

Tres semanas después del ataque al World Trade Center, el entonces Primer Ministro Británico Tony Blair declaró que erradicar los cultivos de amapola en la región era una de las principales razones para iniciar la guerra. Tan sólo el Reino Unido en los últimos diez años ha invertido más de 22 billones de libras en este propósito sin mayores resultados. Naciones Unidas en 2011 reveló que aproximadamente el 15% del producto interno bruto de Afganistán proviene del comercio ilegal de drogas.

Una mirada global de la guerra contra el tráfico de narcóticos arroja resultados abrumadores. Más de cien mil millones de dólares son destinados anualmente en ésta guerra; lo que presume un estimado de 2.5 trillones de dólares invertidos al rededor del mundo desde su inicio. Si a este número se suman las campañas enfocadas en crear estigmas sobre las drogas y sus usuarios, la cantidad de recursos invertidos en este problema han de llegar a ser astronómicos.

El comercio ilegal de drogas: Ganancias para los traficantes, pérdidas para las personas.

La guerra que pretendía lograr una mayor estabilidad y seguridad mundial ha generado consecuencias no deseadas, según lo reconoce Agencia de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). Algunas de estas son: La aparición de diferentes grupos criminales, la creación y desplazamiento del tráfico y cultivo de estupefacientes a nuevas áreas generando un efecto burbuja en esta economía ilegal, la desviación de recursos hacia las fuerzas militares, la aparición de nuevos fármacos y la marginalización de los consumidores.

A estas consecuencias se le deben sumar las muertes que han causado los carteles ilegales de drogas en México, Centro América, Colombia y los países asiáticos, el subdesarrollo de estas zonas y la infiltración de los grupos criminales en la esfera política. Desde 2006 cerca de 50.000 mexicanos han muerto a manos de los carteles de las drogas. En Colombia las pérdidas humanas son prácticamente incalculables, pues este país ha sufrido el flagelo de los grupos narcotraficantes desde la bonanza marimbera de los años 80, pasando por los años del terror de los carteles de Medellín y Cali, hasta el día de hoy en el que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC – EP) encuentran en este comercio la fuente de financiación para sus actividades criminales. Las pandillas y grupos organizados como “Las Maras” azotan Centro América controlando el negocio del narcotráfico incluso desde las cárceles.

Los consumidores también son víctimas de esta guerra. Desde que los Estados Unidos declaró, bajo la administración del presidente Nixon, a las drogas como el enemigo número uno de los americanos, las cárceles de este país se encuentran llenas de personas condenadas por crímenes relacionados con el consumo, venta o posesión de drogas. En el informe Prisioners in 2004, el Departamento de Estado de los Estados Unidos reveló que el 21% de los presos en las cárceles estatales y el 55% de los internos de las cárceles federales, se encuentran condenados por delitos relacionados con la venta o consumo de drogas. Al rededor de un cuarto de estos son criminales no violentos.

El comercio de drogas es una industria global – las redes de éste se extienden desde los países productores latinoamericanos, asiáticos o africanos hacia los países consumidores de Europa y el norte de América – por lo que se beneficia del encogimiento del tiempo y el espacio, la desaparición virtual de las fronteras y la unión de las personas de una forma más intensa, más profunda e inmediata. Las estadísticas reportadas por la Agencia de Naciones Unidas Contra las Drogas y el Delito en 2012, muestran cómo los productos derivados de cultivos ilícitos han incrementado su valor en los últimos cinco años tanto al pie de la plantación como en las calles. A su vez, más del 50% de las ganancias de los grupos ilegales provienen de este tipo de comercio. Estos datos no deben sorprender a nadie, pues las Naciones Unidas en 2005 calculó que los grupos dedicados al tráfico ilícito de estupefacientes generaron ganancias cercanas a 320 mil millones de dólares al año.

Globalización y tráfico ilícito: la conexión criminal o la solución al problema

El tráfico de drogas se ha beneficiado de los principales instrumentos de la globalización. Las comunicaciones instantáneas permiten evadir fácilmente a las autoridades, las trasferencias electrónicas facilitan el lavado de dinero y el Internet ha permitido en muchos casos la obtención de información confidencial por parte de los grupos criminales. Al incrementarse las relaciones comerciales al rededor del mundo, los traficantes de estupefacientes han encontrado en el comercio legal la coartada perfecta para transportar sus mercancías. La globalización juega a favor de los delincuentes.

Antonio María Costa, Director de UNODC en 2010 reconoció esta relación al admitir que las redes criminales globales y trasnacionales se han convertido en una de las primeras potencias económicas y militares. Las acciones locales en contra de los criminales globales no son suficientes. Ante una amenaza global las fronteras deben ser permeables, las acciones de policía deben ser coordinadas transnacionalmente. El mundo digital facilita la entrada de los frutos de los mercados ilícitos en la economía legal dificultando la persecución de los narcotraficantes.

La globalización y el narcotráfico se constituyen como dos fuerzas que se alimentan conjuntamente, estrechando sus vínculos día a día. La guerra contra las drogas ha generado conexiones interestatales y globales para contrarrestar su flexibilidad y constante mutación. Es el eje de las relaciones internacionales de muchos países que por medio de la armonización de las legislaciones nacionales, los tratados bilaterales o multilaterales en torno al tema, han estrechado sus vínculos. Es pertinente preguntarse si el narcotráfico y la guerra que se libra contra este ha sido un motor del proceso globalizador, un agente que ha facilitado la integración internacional al presentarse como el enemigo común mundial.

Por otra parte, los movimientos locales como el portugués, el holandés y el uruguayo, al igual que las investigaciones que abogan por la descriminalización de las drogas se benefician también de los efectos de la globalización. Sus ideas y alternativas gracias a las nuevas tecnologías se distribuyen rápidamente haciendo que estas tengan más seguidores a nivel mundial. La organización Avaaz, la cual utiliza las herramientas virtuales para difundir sus campañas, logró reunir más de medio millón de firmas para sustentar su petición a las Naciones Unidas para frenar la guerra contra el tráfico de estupefacientes.

Todo parece indicar que la guerra contra las drogas encontrará su fin, cualquiera que este sea, en el mismo proceso global que la engendró. Sólo queda esperar que este sea pacífico y que los gobernantes actuales escuchen los arrepentimientos de sus antecesores.

La paz a base de coca

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Coca_HojasLos diálogos que inician en Oslo a puerta cerrada son tal vez el momento de lograr acuerdos para llegar a la paz en Colombia. Los representantes del gobierno y de la guerrilla de las FARC van a discutir una agenda de cinco puntos que comprende:

1. Política de desarrollo agrario integral.
2. Participación Política.
3. Fin del conflicto.
4. Solución al problema de las drogas ilícitas.
5. Víctimas y verdad.

Estos puntos cruciales, son abordados tanto por la guerrilla como el gobierno de diferentes maneras. Sin embargo en uno de ellos existe una posición más cercana entre las dos partes: la solución al problema de las drogas ilícitas. Tanto el presidente Santos en los discursos pronunciados en meses pasados, cómo las FARC en su comunicado de 2000 se encuentran a favor de la legalización de las drogas. Es punto de convergencia debería aprovecharse de manera significativa durante los diálogos. ¿Por qué no basar las negociaciones sobre los puntos en los que las partes están de acuerdo?; ¿Por qué no sacar provecho de esta fortaleza en el diálogo?
Si los negociadores en Oslo se dan cuenta de la importancia de la legalización de las drogas para lograr la culminación de todas las guerras; la que se libra contra las drogas, la que se lucha contra las FARC y no sólo esta última, el país podrá disfrutar la ansiada paz.
El fin de la prohibición sobre el comercio de drogas debe ser la base de la paz en Colombia, la cual espero se esparza por todos los países que sufren la guerra contra el narcotráfico. Al acabarse la prohibición del cultivo, procesamiento y distribución de drogas; la marihuana y la cocaína que se producen en el país pasan de ser un producto peligroso, a ser uno cuyo valor es incalculable.

En primer lugar, siguiendo los puntos propuestos por la agenda de Oslo, al permitirse el libre comercio de drogas el país encontraría en la coca y la marihuana y sus derivados, productos propulsores del desarrollo agrario. Es más, el conocimiento que tienen los campesinos de las zonas cocaleras, al igual que el que poseen los guerrilleros que se han visto involucrados en este comercio ilegal puede ser utilizado para proveer de manera trasparente a los consumidores de drogas alrededor del mundo. Al ser la coca un producto cuyo monopolio lo ostentan tan sólo 4 países, esta planta se presenta como un bien de comercio provechoso. Además, ¿si aprovechamos la fama de nuestro café a nivel mundial (un estimulante entre muchos), porque no hacer lo mismo con la cocaína?

En segundo lugar, la participación política es una decisión que recae en las personas. En un país en el que las drogas representan un valor, en cambio de un peligro, las personas podrán ejercer de manera libre y sin miedo sus libertades y derechos, siendo uno de estos el voto. Persistir en la guerra contra las drogas, es continuar un conflicto en contra de los individuos, su autodeterminación y libre expresión. Es perpetuar los castigos a quienes ejercen un derecho más básico que el del voto. En un sistema que niega las libertades fundamentales, la representación en el aparato político no tiene ningún sentido.

En tercer lugar, un país en el que los guerrilleros desmovilizados encontrarían un campo productivo, presenta muchas más oportunidades de trabajo, de inclusión. La vida en el monte, la vida alzada en armas se cambiaría por la cultura campesina, por la siembra de la tierra. Si la paz con las FARC llegase sin el fin de la guerra contra las drogas, tan sólo se lograría que el monstruo cambiara su cara. Los planes que adelanta el gobierno en prevención del reclutamiento de niños por grupos armados al margen de la ley, mutarían en unos encaminados a la prevención de la vinculación en grupos narcotraficantes, entre muchos otros que cambiarían su nombre para adaptarse a una nueva, pero igualmente violenta realidad. Las acciones militares y policiales en contra de los laboratorios de procesamiento de las FARC, se transformarían en la persecución de aquellos que intentan sacarle provecho a uno de los regalos que la naturaleza le ha dado los hombres y estos se han encargado de convertir en maldición.

En último lugar, la verdad debe ser contemplada de manera total. Hemos luchado una guerra contra las FARC y contra las drogas ambas, estrechamente enlazadas, han dejado víctimas por igual. Se debe reconocer la falsa conciencia que ha satanizado, entre otros narcóticos, a la cocaína, la heroína y la marihuana; se debe aceptar que la prohibición de las drogas impulsó, recrudeció y fortaleció el conflicto armado. Esta verdad debe ser acompañada con la no repetición de los actos atroces, para lo cual se deben acabar todas las guerras declaradas en Colombia. Por otra parte, la legalidad de las drogas y el fin del conflicto con las FARC daría múltiples réditos al país que podrían destinarse con fines de reparación. Los recursos que hoy en día se destinan al conflicto en diferentes programas que van desde la fumigación de los cultivos con el venenoso glifosato, hasta los planes de prevención en el riesgo de minas antipersona pueden ser encaminados en la reparación de las víctimas de esta guerra sin sentido. Así, el proceso de verdad, justicia y reparación, iniciará reconociendo todos los conflictos que dejaron innumerables destrozos y en un país lleno de oportunidades derivadas de un cambio de paradigma. De una sociedad basada en la violencia y en la prohibición, revolucionariamos a una fundamentada en la paz y la libertad.